Luis Fernando Fonseca
Eduardo ‘Chocolate’ Morales suelta una sonrisa con una espontaneidad comparable a la de sus dedos al pasearse por las cuerdas de su requinto, ese guitarrillo al que parecen faltarle 5 trastes. El músico se sienta en un sillón de cuerina, bajo la pintura en la que un instrumento de cuerda adorna la sala de su casa de la calle Los Eucaliptos, ubicada al norte de Quito.
‘Chocolate’ tiene en los dedos la precisión necesaria para pulsar las cuerdas y ejecutar arpegios y acordes con una gracia inigualable, es el pulso que también logra un bigote bien recortado y que lo hace tan reconocible como las melodías que entona —de forma profesional— desde hace más de 4 décadas.
Cuando era un novato en esto de subirse a los escenarios con el instrumento de madera, recuerda, los nervios eran un enemigo a batir. Entonces, ajustarse el nudo de la corbata frente al espejo de un camerino improvisado debió ser un momento de reflexión antes de que un locutor anunciara su nombre y empezaran a sonar las primeras notas. En esos tiempos, “tocábamos con un micrófono, todo el grupo, ahí, apeñuscados, no había cables siquiera y aun así la gente empezaba a identificarnos como artistas”, dice.
El cariño que el público transmite a través de aplausos a los músicos como ‘Chocolate’ Morales no es algo que aparezca de la noche a la mañana. Requiere un recorrido previo en que el esfuerzo es constante, más allá del talento con el que pudieron nacer sus manos. “Llega de a poco”, dice el guitarrista. “Que a la audiencia llegue a gustarle lo que uno hace es un proceso. No es que, de pronto, uno se para en las tablas y ya”: estallan los aplausos, se cierra el telón y el músico puede volver a casa con la satisfacción de haber cumplido su misión.
‘Chocolate’ empezó su carrera en los segundos planos, acompañando a estrellas como las Hermanas Mendoza Suasti o Gonzalo Benítez. El protagonismo lo fue ganando a pulso, hasta que alguien del público lo reconocía, lo señalaba y le decía al resto de escuchas que ahí estaba un requintero al que valía la pena prestarle atención, uno que justificaba el pago de la entrada.
El músico siempre contó con un valor agregado, una característica humana que parece divina y es difícil de explicar: el carisma. No hay una receta o manual para tenerlo. Es algo que surge de forma espontánea y que te hace voltear a ver a quien lo posee apenas sube a un escenario, como si te imantara a su presencia, como si su sonrisa te anunciara que la corbata de vivos colores no es más que una distracción para la magia que los dedos de Morales le pueden arrancar a las cuerdas. ‘Chocolate’ sonríe con las manos y contagia, no importa la canción que interprete (‘Sangre ecuatoriana’, ‘Confesión’ o ‘Lágrimas y recuerdos’); hace 2 siglos, el alemán Alexander von Humboldt ya señaló esa característica de los ecuatorianos: “Son seres extraños y únicos (...) Se alegran con música triste”.
Don José Morales, padre del músico que nos ocupa, no traicionó la tradición nacional de tener una guitarra y un requinto en casa. También había un bandolín —o bandola—, aquel instrumento con forma de pera y fondo chato, cuyas 4 cuerdas dobles requieren de un plectro —púa, palillo— para exhalar melodías. El latinajo plectrum se usa para nombrar a la inspiración, al estilo poético... el plectrum musical le llegó a ‘Chocolate’ al escuchar el sonido del requinto.
Sus hermanos mayores entonaban el instrumento —más pequeño que una guitarra— y un infante Eduardo Morales se fascinaba con llegar a hacerlo igual. Tenía 5 o 6 años cuando aprendió cosas básicas, como el rasgueo: “Llegaba de la escuela y me sentaba en la salita, a ‘maniobrar’ la guitarra, el requinto, esas cosas”, recuerda con un gesto de nostalgia leve porque lo suyo es la alegría. “Me crié en el entorno de la música nacional, que me atrajo siempre. Escuchaba a Julio Jaramillo, a Olimpo Cárdenas, a los Hermanos Miño Naranjo, a Villamar o Fresia Saavedra”, dice el músico que empezó siendo autodidacta y desarrolló su técnica en épocas del colegio, imitando a los tríos junto con sus amigos de barrio, “con pura intuición, solo por el oído”. A reír con los dedos se aprende con el oído, entonando y escuchando-viendo si algo suena bien o mal, mejor o peor.
Su padre consiguió que Blanca Luzmila Dueñas, madre del incipiente músico, permitiera que él aprenda a tocar el requinto luego de decirle que se lo enseñaba como un pasatiempo, “un hobby”, recuerda con una pizca de picardía que parece acompañarlo todo el tiempo, adonde quiere que vaya.
El instrumento que en España se define por su forma de entonarse —“guitarrillo que se toca pasando el dedo índice o el mayor sucesivamente y con ligereza de arriba abajo, y viceversa, rozando las cuerdas”— le causaba recelo a doña Blanca Luzmila porque un hermano de ella, y tío de ‘Chocolate’, Segundo Dueñas, era músico —grabó sanjuanitos con Los Nativos andinos, por ejemplo— y ser músico, en esas épocas, era ser bohemio, errante, esclavo —¿o devoto?— de la fórmula: licor, faldas y todo lo que eso conlleva. “(Por eso) mi madre no quería, ‘ni de fundas’, que seamos músicos”, ríe de forma acompasada ‘Chocolate’, quien no se ha tomado una copa desde hace 3 décadas por esa voluntad y compromiso que le allana el paso al talento, uno que también le ha labrado un lugar en la memoria de innumerables ecuatorianos.
Cuando Eduardo Morales cumplió la edad necesaria para enlistarse en el ejército, entró a grabar en los estudios de Fadisa —la fábrica de discos quiteña, equivalente de la guayaquileña Ifesa—. Las salas de grabación tenían como fin último el que sus melodías terminen en discos de vinilo y de eso ya han transcurrido 45 años, pero ‘Chocolate’ no es coleccionista, es “un poco descuidado” en aquello de tener un archivo de sus múltiples grabaciones. A veces guarda algunas placas, otras veces no.
Hace unas 3 décadas, a ‘Chocolate’ Morales, el músico de la gracia infinita que ríe sobre las cuerdas, una broma le resultó contraproducente: en el auge de la rocola, cuando había festivales que atraían multitudes al coliseo Julio César Hidalgo, los apodos entre colegas eran constantes. “Le puse a un amigo morenito el mote de ‘Chico chocolate’ y convencí a unos amigos de que lo llamaran así. Ellos me rebautizaron a mí con el nombre que inventé para otro”, relata con el requinto sobre las piernas.
Un animador acuñó el seudónimo en su historia de vida y logró una identificación inmediata en su público. Lo que al inicio fue una broma para otro músico, se convirtió en una característica de Eduardo, luego pasó a los afiches que anunciaban cada concierto suyo y pervive.
Los Hermanos Yacelga lo llamaban ‘Boricua’, incluso pusieron aquel nombre en un disco, pero eso no caló hondo. El célebre periodista Jorge ‘Chino’ Carrera también solía presentarlo como el ‘Boricua’, “pero ‘Chocolate’ lo superó ampliamente”, suelta una carcajada.
En este punto de su historia no hace falta decir que Morales es moreno y que su gracia se cuela en el ambiente donde toca el requinto como un contagio ineludible que uno quisiera ver en las aulas. “El requinto —explica— es un ingenio, un invento del famoso trío Los Panchos, de México. Funciona igual que la guitarra pero es como un instrumento recortado al que se le han cambiado los trastes, los cuales avanzan a notas agudas que no da la guitarra, entonces se produce un sonido muy brillante, diferente”.
‘Chocolate’ es de una legión de músicos que cree que el trío mexicano se inspiró en un tiple colombiano (considerado el instrumento nacional de ese país), “el cual tiene 2 cuerdas, una octava arriba, otra baja” y le dijeron a un ebanista español que le quitara las cuerdas graves y dejara solo las agudas.
La técnica para tocar el requinto nace de una forma popular, “como no hay academia, entonces yo aprendí ‘dañando’ los discos —escuchándolos hasta el cansancio—. Era la única manera en que uno iba creando, imitando a Los Panchos, a Los Tres Reyes”.
Antes, el pasillo se tocaba con vitela —nombre ecuatoriano de la púa—, “un triangulito” que ‘Chocolate’ suple con una uña al entonar el clásico ‘Sendas distintas’. “Con el requinto empezamos a digitar, con la influencia de Los Panchos empezamos a meter los dedos y una uñeta —que saca del bolsillo de su terno— que viene de México y con la que se puede obtener el efecto que se tenía con la vitela y hasta las yemas”. Una combinación de dedos que ríen (y lloran). (F)
Gracia manual sobre las cuerdas
Eduardo Morales inició su carrera artística en 1970. Sus giras han recorrido EE.UU., Cuba, Panamá, Guatemala, Venezuela y Colombia. Acompañó a Pepe Jaramillo.
Una Escuela de requinto es uno de los sueños pendientes del músico, desde hace 3 años. No hay una academia especializada en esta materia en el país. La enseñanza debiera ser desde lo popular y académico.
‘Despedida’, del maestro Gerardo Guevara, tiene una célebre interpretación en el disco Misquilla, de Juan Fernando Velasco. En esa versión, ‘Chocolate’ Morales está encargado del requinto y Samo de una de las voces.
Leyendas es la antología coproducida por Juan Fernando Velasco y Navijio Cevallos. Uno de los 3 discos que contiene está dedicado a “Lo Mejor del requinto”: Eduardo Morales, Naldo Campos, Víctor Galarza, Guillermo Rodríguez y Sófocles Coello.
El dúo musical Marfe anunció una gira de medios en la provincia de Morona Santiago y Pastaza, con el fin de presentar su tema promocional Sentirte Mía y el videoclip de la misma canción. La gira de medios inició el viernes 12 de septiembre del 2014.
Sentirte Mía es una balada pop de corte moderno que busca cautivar a un público joven y adulto, proponiendo un toque de romanticismo sensual, que juega y conjuga con los matices vocales de los integrantes de Marfe, dándole un “plus” importante.
Los integrantes del dúo Fernando Crespo y Marlon Alarcón que son oriundos de la ciudad de Sucúa, Morona Santiago, tienen como objetivo iniciar la gira en su propia provincia, para luego dar el salto al mercado nacional. Fernando y Marlon tienen ya un camino avanzado como solistas en la provincia.
El videoclip de la canción Sentirte Mía fue producido por Cabe’s Producciones, y las locaciones escogidas están ubicadas en Latacunga y sus alrededores.
Los Marfe consideran que han realizado una producción muy profesional, y aspiran a colocar su primer sencillo en las principales radios y medios del país. La producción realizada por el productor ecuatoriano Javier Marín, “rodó” por las consolas y ordenadores de estudios en Ecuador y Argentina, hasta tener el producto final que ha comenzado su difusión a través de redes sociales.
Pero porque les consideramos como “un dúo que rompe esquemas”; pues por tres razones principales. La primera, el perfil de cada uno de sus integrantes, quienes guardan una larga carrera como solistas, en segundo lugar, la calidad de su producción con la que se muestran y tercero el impacto que tuvieron en pocos días en las redes sociales, por ejemplo su video estreno superó las 10.000 reproducciones en youtube.
Hoy lunes uno de septiembre de 2014, la dirección provincial de la Agencia Nacional de Tránsito –ANT- de Morona Santiago, entregó las competencias del tránsito a los Gobiernos Autónomos Descentralizados –GADs- de Sucúa y Gualaquiza. A partir de esta fecha, las entidades municipales están a cargo de la emisión y revisión de Títulos Habilitantes en sus cantones.
Diego Barriga, director de tránsito de Morona, indicó que en estos últimos meses la ANT ha realizado permanentes capacitaciones y se ha socializado con los municipios que asumen las mencionadas competencias, para que las ejerzan de manera adecuada. “Desde que inició el proceso de transferencia de competencias, hasta la fecha, tres municipios (Morona, Sucúa y Gualaquiza) de la provincia de Morona Santiago están a cargo de su gestión”, añadió.
El Concejo Nacional de Competencias –CNC-, determinó que los 12 cantones de Morona Santiago tienen un modelo de gestión Tipo C, lo que les faculta a realizar: constituciones jurídicas, concesiones de permiso de operación, incrementos de cupos, renovación de permiso de operación, deshabilitaciones, cambios de socio y cambios de vehículo; de operadoras de taxis convencionales, buses intracantonales, carga liviana y escolar-institucional.
A pesar de que los GADs ejerzan las competencias de tránsito deben cumplir con la normativa que establece la ANT; para ello, la institución cumplirá visitas a los municipios para evaluar su gestión.
CD/SL.
Dirección de Comunicación Social. Zona 6
Desde hace unos diez meses una banda joven de Macas (Morona Santiago) se abre campo en el mundo de la música y trabajan por captar el apoyo del público.
Con producciones musicales y videos, Rec Rois ha logrado rodar por el país con su propuesta de rock pop, pero también con un mensaje a los jóvenes de que es posible salir del mundo de las drogas.
Cristofer Sanmartín, la voz del grupo, comenta que son sus propias vivencias en el pasado –con adicciones– que lo impulsan a dar su testimonio a través de su música como un sobreviviente.
Algunas letras son de corte cristiano.
Su trabajo junto con su agrupación integrada por Cristian Noguera y Jorge Molina los ha llevado a ser nominados en los premios Mis Bandas Nacionales en la categoría de mejor video por su tema 1,2,3 y en la categoría banda promesa.
“Para llegar primero hay que saber llegar”, se escucha en este sencillo, que se ha difundido por redes sociales y ha logrado captar público que les escriben desde Colombia o México. Su reto ahora es difundir su propuesta fuera del país.
Rec Rois lanzó el disco Saltando Ciudades en un formato poco convencional debido a los costos de hacer un disco físico. Presentaron una caja que tiene en su interior un póster con las letras de 13 canciones, un sticker de la banda y una tarjeta en la que consta el usuario y la clave que debe ingresarse en el sitio webn recrois.com/autentificar para escuchar los temas. La producción estuvo a cargo de La Rocka Estudio y F-Records Music.
La banda promociona actualmente su tema Se va y esperan tener un disco completo en el mismo formato del anterior en junio próximo.
Cristofer está satisfecho por lo recorrido con el grupo porque se ha ido consolidando en el sonido, las voces y las formas de producción. Cada uno tiene un acercamiento distinto a la música por el gusto de escuchar temas, componer y tocar en otras bandas.
Aunque la promoción es fuerte y deben golpear puertas, tienen mucha esperanza de que el nuevo disco de 10 canciones tenga la misma recepción que sus primeros sencillos para mantenerse como grupo. “A parte de ser una banda estamos con visión de apoyar en el progreso de la juventud, fuimos personas que estuvimos en el alcoholismo, en la drogadicción y sabemos lo que es que tu madre llore porque no llegas a casa o que te vayas lejos (...) luchamos no solo para que crezcamos como banda sino para enviar un mensaje de esperanza”, señala Cristofer. (E)
Galardones
MIS BANDAS NACIONALES.
Gala de premiación
La novena edición del premio cultural A lo Mejor de Mis Bandas Nacionales se realizará mañana, a las 19:00, en las instalaciones de la Fundación Teatro Nacional Sucre. Según sus organizadores, se premiará el trabajo de los músicos ecuatorianos en 21 géneros y 6 categorías.
Fuente: http://www.eluniverso.com/vida-estilo/2015/01/20/nota/4459596/rec-rois-plasma-su-mensaje-contra-drogas-temas
Con la firma de acuerdos entre los prefectos Paúl Carrasco, de Azuay; Santiago Correa, de Cañar; y Marcelino Chumpi, de Morona Santiago, ayer quedaron definidos los límites entre estas provincias.
El encuentro se realizó en el sector el Descanso, límite entre azuayos y cañarenses, con la presencia de autoridades y ciudadanos de las 3 localidades.
Según los prefectos, el acuerdo que se efectuó de manera amistosa abre camino para solicitar al Gobierno Central, conforme a ley para la Fijación de Límites Territoriales Internos, el financiamiento para obras en común.
Con esto Azuay ha resuelto tres de los cuatro problemas que tenía con sus vecinas, quedando únicamente pendiente un entendimiento con Guayas.
El primero se firmó con Loja, el pasado 1 de noviembre. La indefinición con este territorio era de 5 Km y se identificó un proyecto de desarrollo integral para la construcción de la vía Santa Isabel-Sulupali- Sumaypamba-Lluzhapa-Selva Alegre - Celén.
Con Cañar la línea de controversia era 198 km de longitud, específicamente en 6 zonas, entre ellas el sector de Pachamama, reclamado por la parroquia de Llacao, en Cuenca, y la parroquia Solano, situada al sur del cantón Déleg (Cañar).
En esta zona se desarrollará un proyecto entre las dos provincias para recuperar el patrimonio cultural y arqueológico. También se firmó un convenio de mancomunidad para manejar la cuenca alta del río Machángara.
Con la provincia amazónica había 153 km de longitud de imprecisión limítrofe y se definió un área de terreno ubicado en la frontera con el cantón Nabón.
Dentro del arreglo, las partes también resolvieron solicitar el mejoramiento de la vía Jima, Moriré, San Miguel de Cuyes, Primavera, Gualaquiza.
Mientras que con Guayas, la línea de indefinición es de 133 km de longitud y está prevista, para este mes, la suscripción de un entendimiento que involucra a casi toda la franja de 607 km2 en controversia, a excepción de Abdón Calderón, en donde se efectuará una consulta popular.
De los 607 km2 que están en controversia, 329 km2 quedarían en el Azuay y 278 km2 en Guayas.
La definición de los límites, según las autoridades, se efectuó a través de instrumentos jurídicos como los registros oficiales de los cantones y en otros casos, al no haber esta información, se tomaron en cuenta accidentes geográficos como ríos, quebradas y cerros.
“Todos ganamos y no ha existido ningún ánimo de perjuicio, ni de afectar territorios de las hermanas provincias”, dijo Santiago Correa, prefecto de Cañar.
Explicó que con los acuerdos limítrofes la provincia tendrá una planificación más adecuada y estructurada, sabiendo cuáles son los límites a los que deben llegar en el tema de inversión.
Con esto además señaló, se apertura la posibilidad de una integración regional que permita el desarrollo de las 3 provincias, sobre todo para la conservación de los recursos naturales.
El prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, indicó que existe satisfacción total en las tres provincias.
Dijo que espera en los próximos días solucionar los conflictos con la provincia costera.
“Queda únicamente pendiente el tema con Guayas y si cerramos con ellos vamos a ser la única provincia que ha cerrado con todas las otras localidades sus límites”, puntualizó.
Para Marcelino Chumpi, autoridad de Morona Santiago, la firma de los acuerdos permite determinar proyectos en conjunto y mejorar las relaciones entre las provincias.
Con la firma de acuerdos entre los prefectos Paúl Carrasco, de Azuay; Santiago Correa, de Cañar; y Marcelino Chumpi, de Morona Santiago, ayer quedaron definidos los límites entre estas provincias.
El encuentro se realizó en el sector el Descanso, límite entre azuayos y cañarenses, con la presencia de autoridades y ciudadanos de las 3 localidades.
Según los prefectos, el acuerdo que se efectuó de manera amistosa abre camino para solicitar al Gobierno Central, conforme a ley para la Fijación de Límites Territoriales Internos, el financiamiento para obras en común.
Con esto Azuay ha resuelto tres de los cuatro problemas que tenía con sus vecinas, quedando únicamente pendiente un entendimiento con Guayas.
El primero se firmó con Loja, el pasado 1 de noviembre. La indefinición con este territorio era de 5 Km y se identificó un proyecto de desarrollo integral para la construcción de la vía Santa Isabel-Sulupali- Sumaypamba-Lluzhapa-Selva Alegre - Celén.
Con Cañar la línea de controversia era 198 km de longitud, específicamente en 6 zonas, entre ellas el sector de Pachamama, reclamado por la parroquia de Llacao, en Cuenca, y la parroquia Solano, situada al sur del cantón Déleg (Cañar).
En esta zona se desarrollará un proyecto entre las dos provincias para recuperar el patrimonio cultural y arqueológico. También se firmó un convenio de mancomunidad para manejar la cuenca alta del río Machángara.
Con la provincia amazónica había 153 km de longitud de imprecisión limítrofe y se definió un área de terreno ubicado en la frontera con el cantón Nabón.
Dentro del arreglo, las partes también resolvieron solicitar el mejoramiento de la vía Jima, Moriré, San Miguel de Cuyes, Primavera, Gualaquiza.
Mientras que con Guayas, la línea de indefinición es de 133 km de longitud y está prevista, para este mes, la suscripción de un entendimiento que involucra a casi toda la franja de 607 km2 en controversia, a excepción de Abdón Calderón, en donde se efectuará una consulta popular.
De los 607 km2 que están en controversia, 329 km2 quedarían en el Azuay y 278 km2 en Guayas.
La definición de los límites, según las autoridades, se efectuó a través de instrumentos jurídicos como los registros oficiales de los cantones y en otros casos, al no haber esta información, se tomaron en cuenta accidentes geográficos como ríos, quebradas y cerros.
“Todos ganamos y no ha existido ningún ánimo de perjuicio, ni de afectar territorios de las hermanas provincias”, dijo Santiago Correa, prefecto de Cañar.
Explicó que con los acuerdos limítrofes la provincia tendrá una planificación más adecuada y estructurada, sabiendo cuáles son los límites a los que deben llegar en el tema de inversión.
Con esto además señaló, se apertura la posibilidad de una integración regional que permita el desarrollo de las 3 provincias, sobre todo para la conservación de los recursos naturales.
El prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, indicó que existe satisfacción total en las tres provincias.
Dijo que espera en los próximos días solucionar los conflictos con la provincia costera.
“Queda únicamente pendiente el tema con Guayas y si cerramos con ellos vamos a ser la única provincia que ha cerrado con todas las otras localidades sus límites”, puntualizó.
Para Marcelino Chumpi, autoridad de Morona Santiago, la firma de los acuerdos permite determinar proyectos en conjunto y mejorar las relaciones entre las provincias.
Fuente: http://www.telegrafo.com.ec/regionales/regional-sur/item/azuay-canar-y-morona-santiago-resolvieron-indefinicion-de-limites-galeria.html